Decididos como estábamos a construir el Local, llega el día del comienzo. Picos y palas, y vecinos con unas ganas enormes, decisión, ilusión ..., y lo más importante coraje. Como en toda obra de esta envergadura se necesita un Arquitecto. Pues bién, el nuestro era D. Enrique Márquez Múñóz. Si éste amigo y vecino no hubiera estado, el Local hoy no estaría. Enrique no era Arquitecto, pero ejercía de tál; no era albañil, pero puso más ladrillos que pelos tenía; instaló canalizaciones de tuberías; preparación del hormigonado para las zapatas y correas; todo cuanto suponía el levantar una obra; pues él tenía conocimientos para ello y así llevó toda la responsabilidad de la construcción. Yo le llamaba "CABEZÓN", en el sentido no del que todos nos pensamos, sino por su firmeza en todas sus actuaciones y decisiones donde nadie podíamos rebatirle su idea. ¿Puede pensar alguien que en un grupo de hombres, sin ninguno cobrar nada, todo lo contrario, quitando muchas horas de convivir con sus familias, donde los días festivos se los pasaban trabajando en el Local, no llegara a existir más de una bronca?.Pues bien existieron aunque nunca llegaron a males mayores.Viendo la perseverancia y constancia de muchos de nosotros, y con la complacencia de nuestras mujeres, que pasados algunos meses veían que no decaíamos, ellas se unieron a la causa y preparaban estupendos platos de comida que como buenos hermanos compartíamos en el propio lugar de la obra. Éramos una gran familia unidos en un mismo proyecto.
Debo mencionar el apoyo de la Corporación Municipal, y especialmente a Andrés Ruiz Pinzones. La financión fue llevada a cabo con nuestra aportación por todos los medios que encontrábamos.
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| Miembros de la Junta Directiva |

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